Federer y la búsqueda del Grand Slam

Por Miguel Luengo

Melbourne (Australia), 30 ene (EFE).- El suizo Roger
Federer ocupa ya un lugar de privilegio en los anales del
tenis, y con su segundo Abierto de Australia se ha hecho un
hueco entre los grandes uniendo su nombre al del
australiano John Newcombe o el estadounidense John
McEnroe, también con siete de ellos, pero la búsqueda del
Grand Slam continúa siendo un reto para él.

Con uno más de los considerados "Majors" figuran Andre
Agassi, Jimmy Connors, Ivan Lendl (USA), Fred Perry (GBR)
y Ken Rosewall (AUS). Federer dispone de tiempo de sobra
(solo tiene 24 años) y calidad para pasarlos, pero sabe que
ahora debe ganar el título en Roland Garros para lograr los
cuatro consecutivos y convertirse así en el octavo jugador
en la historia en completar esta cifra casi mágica.

Originalmente el término Grand Slam se restringía a ganar
estos cuatro, Abierto de Australia, Roland Garros,
Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos en la misma
temporada, pero la Federación Internacional, consciente de
la dificultad actual en lograrlo, declaró también oficial esa
titulación cuando un jugador se hacía con los cuatro
consecutivamente, independientemente del calendario.

La última en conseguirlo fue la estadounidense Serena
Williams, que completó este ciclo en 2002-03, pero los
puristas del tenis siempre han considerado esta medida
como un mal apaño, un remiendo histórico.

Donald Budge (1938), Maureen Connolly (1953), Rod Laver
(1962 y 1969), Margaret Court (1970), Steffi Graf (1988 y
luego 1993-94), y Martina Navratilova (1983-84), han sido
los únicos que lucen esa vitola que les distinguen de los
demás.

Pero de todos es sin duda, Laver, "La Roca", el jugador de
Rockhampton, el que puede considerarse el auténtico rey
del Grand Slam, al conseguirlo dos veces, con un intervalo
de siete años, y después de pasarse un lustro apartado de
los circuitos denominados entonces "amateur" luciendo su
tenis en el circo profesional.

Federer sabe que igualar al que fue uno de sus ídolos será
poco menos imposible mientras la zurda del español
Rafael Nadal funcione como en el 2005 en tierra, y así lo ha
reconocido en varias ocasiones. Por eso se refugia en la
conquista del grande más importante de los cuatro,
Wimbledon.

"Sé de la importancia de ganar Roland Garros, y lo que
significaría para mi carrera, pero Wimbledon es el primero
para mí. Y si me mantengo ganando Wimbledon y no
Roland Garros seré muy feliz también, así que no hay
problema", comentó.

La edición de este año del Abierto de Australia ha tenido
una historia feliz para la francesa Amelie Mauresmo, pero
también un triste final para la belga Justine
Henin-Hardenne.

Independientemente de que sean ciertas las razones que
la belga esgrimió para retirarse tras 52 minutos de juego
(6-1 y 2-0), debido a unos fuertes dolores estomacales
provocados por la ingesta de una dosis doble de
antiinflamatorios, su derrota dejó un sabor amargo.

Unicamente la propia Henin sabe si la verdadera razón de
su retirada ante Mauresmo fue ésa. "Mis piernas no podían
moverse", dijo. Pero quedan dudas al observar como peleó
durante un punto con 33 intercambios, cómo se acercó a la
red a volear con furia, y como decidió después decir adiós.

El estadounidense Patrick McEnroe, capitán del equipo
americano de Copa Davis, ve la retirada de Henin desde
otro punto de vista. "Se encontraba mal, sí, pero de que le
dieran patadas en el culo", dijo al comentar como
Mauresmo vapuleaba a la campeona del 2004 en la Rod
Laver Arena. Muchos se preguntan si Justine no podía
haber aguantado tan solo 14 puntos más, que es lo que
Amelie necesitaba para terminar el partido.

La francesa, no obstante, fue generosa en su
razonamiento. "Tenemos una expresión en francés para
estos casos que dice: 'La tristeza de algunos hace la
felicidad de otros'", dijo Mauresmo al intentar explicar como
ha ganado su primer grande, después de que tres de sus
rivales se retirasen. EFE.
Portada
Portada
Ahora
USA
México
Espectáculos
Deportes
De todo
Ags