

Rossi hace historia..., ahora en la Fórmula Uno
por Juan Antonio Lladós
Madrid, 30 ene (EFE).- El italiano Valentino Rossi está
decidido a convertirse en un icono irrepetible de la juventud
y, desde luego, va con paso firme y decidido a conseguirlo,
no ya en las motos, en donde ha demostrado ser un
auténtico fuera de serie, sino en todo aquello que tenga
motor y el deporte por antonomasia que más carburante
quema no es otro que la Fórmula Uno.
Desde mañana, Valentino Rossi se va a medir de tú a tú
con los grandes "monstruos" de la especialidad, con el
alemán Michael Schumacher y el actual campeón del
mundo, el español Fernando Alonso, a la cabeza, aunque
con el asturiano no coincidirá en la pista hasta el miércoles.
Antes que Rossi sólo una persona en el mundo, el
británico John Surtees, ha conseguido la proeza de
convertirse en campeón del mundo de motociclismo y,
posteriormente, de Fórmula Uno y fue en 1964.
Surtees, como Rossi, ganó siete títulos mundiales de
motociclismo, en su caso tres de la desaparecida
cilindrada de 350 c.c. y cuatro en los antiguos 500 c.c.
-ahora MotoGP-, pero tardó cuatro años desde que sumó
su último cetro mundial de 500 c.c., en 1960, hasta que se
proclamó campeón mundial de Fórmula Uno en 1964 y esa
es una diferencia que se antoja harto amplia para las
aspiraciones de Valentino Rossi.
Y ahí es donde entran en escena los entrenamientos que
desde mañana protagonizará en el circuito de la
Comunidad Valenciana, el Ricardo Tormo de Cheste, en
donde verdaderamente podrá comprobar las posibilidades
de un cambio de especialidad que para muchos no deja de
ser descabellado y un mero plan de mercadotecnia para
sacar a Ferrari del "bache" por el que atravesó la pasada
temporada.
Así, "Il Dottore" dejará de serlo por un rato y de convertirá en
"el becario", de lujo, pero al fin y al cabo un mero
principiante en una especialidad que no conoce y en la que
va a pasar, directamente a su máximo exponente.
Por poner un ejemplo, John Surtees realizó un proceso de
aprendizaje de tres años y, al cuarto, consiguió el título
mundial, pero en el caso de Valentino Rossi 2006 puede
ser su año de aprendizaje, todo depende de los resultados
que consiga en Cheste, y sin dejar de lado ni una sola de
sus citas en el Campeonato del Mundo de MotoGP.
La profesionalización de este deporte así lo exige y su
contrato con Yamaha también. Pero en los "huecos libres"
no dudará en subirse al Ferrari en cuanto sea posible y eso
que, a las primeras de cambio ya ha dejado en la estacada
a los fabricantes japoneses de motos que ya hizo
campeones mundiales en dos ocasiones, después de
abandonar Honda en 2003.
Desde mañana, sus rivales y su compañero de equipo, el
estadounidense Colin Edwards, estarán rodando en el
circuito australiano de Phillip Island, pero Rossi estará muy
lejos de allí.
En Malasia, esta pasada semana, ya aseguró que su
nueva Yamaha YZR M 1 iba mucho mejor que la de 2005,
quizás para que los ingenieros y "mandamases" no se
enfadaran con él, a sabiendas de que su mente iba ya
camino de Valencia.
Y, desde hoy, Valentino Rossi se encuentra en Valencia, en
donde a partir de mañana el italiano tendrá, por primera
vez, la oportunidad de medir sus fuerzas al volante frente a
las grandes estrellas de la F1, como Michael Schumacher,
Fernando Alonso o Kimi Raikonnen, de un total de ocho
escuderías que han decidido entrenarse en la pista
valenciana.
El italiano ya tuvo la oportunidad el pasado año de probar
en varias ocasiones el monoplaza de Ferrari, en unas
sesiones privadas que se realizaron en los circuitos de
Fiorano y Mugello, pero esta será la primera vez que Rossi
se suba a un Ferrari en unas pruebas "multitudinarias" en
las que coincida con los grandes especialistas de esta
modalidad.
Rossi estará, desde mañana y hasta el próximo jueves
junto a sus "compañeros" de escudería, Michael
Schumacher, Felipe Massa y Luca Badoer, para después
marcharse a Qatar, en donde completará con su equipo
"de motos", unos entrenamientos previstos a tres jornadas.
Todo apunta a que Valentino Rossi dispondrá de un híbrido
de la marca del Cavallino Rampante, equipado con el
nuevo motor de ocho cilindros. EFE
JLL/og






